Sánchez paga a la plantilla del Logroñés una nómina y el 29 por ciento de otra

El propietario del Logroñés abonó esa cantidad a jugadores, técnicos y empleados en metálico media hora antes del encuentro ante el Berceo
22.12.08 - J. L. GARCÍA ÍÑIGUEZ| LOGROÑO

Un día de locos vivió ayer el Logroñés. Tensión, espera, negociación y, lo más importante, dinero. Del de tocar, en metálico. Así pagó Javier Sánchez a los jugadores, técnicos y empleados. No abonó el total, pero sí una nómina completa y el 29% de otra. Lo más que ayer se pudo conseguir. Lo justo, por otra parte, para que el equipo saltara al terreno de juego.
Durante la mañana, cuatro hombres llevaron el peso de las negociaciones. El técnico, Edu García, el preparador físico, Daniel Cueto, y dos jugadores, Iker Fernández y César Rodríguez. Ellos pedían cobrar para jugar. Y Sánchez, primero, les ofreció una fórmula mediante un intermediario que finalmente no se llevó a cabo. El empresario navarro negoció desde el bar de la gasolinera Las Gaunas. De allí, a eso de las 14.00 horas, salió Julio Palacios. El abogado consta aún en el desactualizado Registro Mercantil como liquidador del club.
Mientras, la plantilla se repartía por diferentes lugares de Logroño. Obligados a abandonar el hotel, por ejemplo, hubo un grupo que comió en el piso de Andoni Idarramendi. Permanecían casi ajenos a la negociación. Tenían sus representantes y ellos llevaban el peso, en una jornada que se fue alargando. «Esperaremos hasta las cinco menos un minuto», había avisado César por la mañana. Y casi fue así.
En el estadio
A las 15.30, el Berceo llegó a Las Gaunas. Los jugadores verdes pudieron entrar al estadio y los del Logroñés también. El núcleo de la negociación se trasladó entonces allí. Tocaba esperar. Sánchez tenía que aparecer, de un momento a otro, con el dinero. Y ya se barruntaba que el conjunto blanquirrojo iba a disputar el partido. Que el acuerdo estaba muy cerca de cerrarse. Y a las 16.20, el propietario del Logroñés llegó a Las Gaunas. Se reunió con la plantilla hasta casi las 17.00. Entonces, a Sánchez le tocó dar las pertinentes explicaciones públicas: «Se ha solventado una parte en metálico». «Lo importante era jugar para que no desaparezca la entidad y por la afición», dijo.
Luego, tras afirmar que «hoy es un día de cambios», dijo que se siente «profundamente enfadado». «Por agentes externos, gente cercana al club. Hay muchísimos intereses en que esto se vaya a pique», explicó. Sánchez aseguró también que no ha tenido «ningún tipo de ayuda» y que se planteará su continuidad.
No quiso entrar en detalles, especificar qué es lo que le sucedió ayer. Sólo que «hay cosas inexplicables». «Hoy en Logroño me han engañado, gente que yo no esperaba», afirmó, sin especificar quién le engañó. Se lo reserva. Luego, volvió a girar su discurso hacia lo que ayer realmente le ocupó: «Lo importante es que hoy podemos jugar, aunque ya hemos perdido seis puntos según mis planes». Y, por último, dejó una sentencia, una realidad que le ha sorprendido: «Lo que ocurre en el Logroñés no pasa en ningún otro club de España».

«No queremos que el club desaparezca por nosotros, hay que esperar al día 31»

Los futbolistas dicen que son conscientes de que antes de fin de año el club debe cumplir con los acreedores
22.12.08 - J. G. I.| LOGROÑO

Javier Sánchez logró ayer que el Logroñés siga vivo deportivamente. Pero es sólo el primer paso de un difícil mes de diciembre para la entidad blanquirroja. Ahora, el propietario del Logroñés tiene que hacer frente a una cantidad mayor que la de ayer. Son 188.000 euros del primer plazo de la quita y espera. Tendrá que ser antes del 31 de diciembre, porque así lo marca el convenio de acreedores.
Precisamente, ese hecho es el que hizo que los futbolistas decidieran jugar ayer. Así lo explicó César Rodríguez anoche: «Aparte de que nos ha dado el dinero, no queríamos que el club desapareciera por nosotros. Ahora, hay que esperar hasta el 31 de diciembre, cuando concluye la quita». Si no cumple con los acreedores antes de esa fecha, cualquiera de los que estén dentro del convenio podrían solicitar la liquidación de la entidad.
Es decir, la pelota ahora está en el tejado de Javier Sánchez. De hecho, una de las razones de la aparición en diferentes momentos del abogado Julio Palacios en los últimos días puede ser ésa. Palacios, que fue quien llevó el asunto del convenio como abogado del club en 2004, estuvo ayer con Sánchez y el pasado jueves también acompañándole en su visita al Juzgado de Instrucción número 2.
También antes del 31 la plantilla espera poder cobrar el resto de lo que se les adeuda. «Vamos a confiar en que de aquí a entonces pague el resto, aunque no hay una fecha fija», explicó César, que también dio detalles del discurrir de la negociación: «Ayer nos dijo que nos iba a pagar el 60% de la deuda, pero hoy ha habido imprevistos e incluso ha habido un momento en el que no había nada».
Un día duro
Para el central blanquirrojo fue un día «muy duro» que empezó a las 11.30horas. Más explícito fue su técnico, Edu García: «Ha sido el peor día de mi carrera deportiva sin ningún género de dudas». «Desde el principio de la semana, éramos conscientes de que nuestra voluntad era jugar, porque no queríamos bloquear lo que suceda el 31 de diciembre», afirmó el mayor de los hermanos García León.
La plantilla, que continúa teniendo la carta de libertad en su mano, no sabe aún cuándo regresará al trabajo. La primera idea es que sea el día 29, aunque Edu reconoció después que no tiene nada planificado. «Estos días, los jugadores están de vacaciones, que desconecten». Y es que, tal y como han ido sucediendo los acontecimientos en el último mes, el entrenador cree que no es «momento de aventurar nada», respecto a lo que suceda de aquí en adelante.
Ayer, muchos jugadores, con los coches cargados de enseres personales, abandonaron Logroño. Partieron hacia sus casas, para pasar la Navidad con los suyos. Es el momento de esperar, de ver la intención real de Javier Sánchez. Antes del 31 ha de pagar 188.000 euros. Un fin de año complicado para el Logroñés.

Tocado en todos los sentidos

El Berceo optimiza sus recursos para ganar a un frágil, inseguro y despistado Logroñés
22.12.08 - JOSÉ L. MARTÍNEZ| LOGROÑO

Hasta el partido contra el River Ebro el Logroñés había exhibido una mejoría que iba en línea ascendente. Pero tras el duelo en el San Miguel el conjunto blanquirrojo dejó de entrenar. A la semana siguiente, ganaron al Fundación sin brillo. La posterior medida fue encerrarse en Las Gaunas desde el lunes hasta el viernes, teniendo que jugar el sábado y el lunes. Ante el Varea el equipo blanquirrojo fue superior, pero acabó hincando la rodilla, mientras que frente al Cenicero la calidad decidió un encuentro abierto que el Logroñés no supo controlar hasta los minutos finales. La siguiente jornada, la pasada, no pisó La Estrella y ayer, después de mucha intriga, el Logroñés hizo acto de presencia en Las Gaunas.
Poco más se podía hacer porque los futbolistas blanquirrojos llevan unas últimas semanas excesivamente tensas, en algunos casos preocupantes. Por eso quizá sea entendible que muchos jugadores -varios de ellos arrastran molestias y no se han ejercitado como quisieran- aunque físicamente estuvieran en el campo, mentalmente estaban fuera de sitio. No se adaptaron al juego. Un microclima diferente en el que el rival, en este caso un ordenado y disciplinado Berceo, fue capaz de ahondar en la herida, de acumular más fatiga mental, de generar dudas y de desquiciar a una plantilla que no supo -o no pudo- sobreponerse ante la adversidad. Porque el Logroñés de ayer fue un espejismo de lo que prometía.
Ese bloque unido que iba a por todas, que se fajaba en cada acción, que entraba una y otra vez por las bandas, que mareaba a sus oponentes, que sacaba de forma a los contrarios se ha evaporado. La imagen, comprensible por un estado anímico no aconsejable para jugar, fue la de un equipo menor, sin rumbo, inseguro, frágil e inconsistente en el momento en el que había que remontar.
Superado por una realidad casi impensable, en el terreno deportivo, hace un mes cuando el Logroñés invitaba por su progresión al optimismo, cuando se codeaba con los que ansiaban meterse en la fase de ascenso -una meta que queda ahora lejos: a nueve puntos-, cuando pese a la falta de cobro este conjunto transmitía, aunque fuera en pocas dosis. Sin embargo, ayer, pese a las ganas iniciales -con más corazón que cabeza- y a algún ramalazo ulterior, el Logroñés demostró que en estos momentos no está. Se ha ido. Ha desaparecido.
Sin reacción
No hubo capacidad de reacción. No supo leer entre líneas, encontrar la manera de agobiar al Berceo, de crecerse con detalles significantes en otras ocasiones -dos remates seguidos tras un córner-. Que Idarramendi buscara, una y otra vez, avanzar en diagonal desde la altura de los banquillos fue desesperante. Es como si el gol recibido antes del descanso fuera la gota que colmaba un vaso que se ha ido llenando desde hace muchos días atrás. Fue la puntilla. La dio un Berceo crecido, que sí sabía a lo que llegaba a Las Gaunas. A esperar. A dejar hacer al rival. A que se pusiera nervioso. A que regalara balones. A que no gozara de ocasiones. Y a aprovechar sus opciones, como el gol de José David, que anduvo más listo que Antúnez. No sólo eso, al final incluso pudo rematar la faena con dos acciones de Lozano y Barrasa que desbarató, con tino, Pascal.
Porque el Logroñés de ayer fue otro. Si acaso se mantuvo en el campo durante el primer tiempo. Sólo en presencia, en cierta llegada por el perfil zurdo de Sergio Alonso y en un par de jugadas que pudieron cambiar el partido: un tiro de Idarramendi que salvó Álvaro; el balón que sacó Guerrero de la línea y la mano que metió Álvaro en el rechace posterior.

 

Sánchez asegura que elevará hoy a pública la compra del Logroñés

Mientras el abogado de Hortelano, Ricardo Rovira, asegura que no ha habido ningún retraso en el proceso, el empresario navarro dice que mañana pagará
17.12.08 - J. L. GARCÍA ÍÑIGUEZ| LOGROÑO

«Tenemos el compromiso por parte de la notaría de que el martes por la tarde o el miércoles por la mañana firmaremos las escrituras, con lo que elevaremos a pública la compra del Logroñés». Son palabras pronunciadas por Javier Sánchez el pasado viernes, tras un encuentro con la plantilla blanquirroja. Pues bien, ayer no sucedió. Pero sí fue citado, según asegura, para hacerlo hoy.

Será alrededor de las 13.00 horas. El lugar, Madrid. Donde también tendrá que estar el hasta ahora propietario del club, Juan Hortelano, ya recuperado de sus problemas de salud y fuera del hospital. Si todo va según lo previsto, Sánchez cumplirá hoy con el trámite necesario, según su versión, para poder efectuar los pagos. Y debe hacerlo antes de este fin de semana para que el Logroñés comparezca el domingo en Las Gaunas ante el Berceo.
«Si todo va según lo previsto, podré pagar el jueves o, como muy tarde, el viernes», explica el empresario navarro. Aunque no se atreve a confirmar nada: «Han sido tantos los problemas con los que me he encontrado hasta ahora, que no puedo asegurar que todo se solucione mañana (por hoy)». Pero, en principio, por lo que ha explicado a la plantilla desde el viernes, no debe haber ningún obstáculo ya.
Sánchez, sin señalar culpables, siempre ha mostrado su enfado por un proceso que se ha retrasado en demasía. Sin embargo, la visión del abogado de Hortelano, Ricardo Rovira, es diferente: «No ha habido ningún retraso en los plazos. Al contrario, la firma de unas escrituras y hacerlas oficiales suele ser un proceso mucho más largo».
Todo ha ido, para Rovira, con normalidad: «Las agencias de publicidad de los medios tienen unos plazos, el Boletín Oficial del Registro Mercantil, otros, y lo mismo sucede con las notarías. Es más, a todos los que han intervenido les hemos pedido que actuaran con la mayor diligencia posible, por la situación de los trabajadores de la entidad».
Soluciones financieras
El abogado catalán, sin embargo, elude responder si este trámite es necesario para que Sánchez desbloquee los pagos: «Desconozco las soluciones financieras que tiene el comprador, así que no sé si es preciso elevar a pública la compra. Yo lo único que sé es que por parte de mi cliente no ha habido ningún retraso en los plazos marcados».
Lo cierto es que la solución económica se ha dilatado en el tiempo. Desde que Sánchez firmó la compraventa del Logroñés ha pasado más de un mes. En este tiempo, el empresario presentó el plan de viabilidad marcado por la instalación de placas fotovoltaicas en Las Gaunas. Como teórico propietario se reunió incluso con el Ayuntamiento, cuyo informe jurídico y técnico, por cierto, todavía no ha llegado.
Sin embargo, el anuncio del plan se vio truncado por los problemas de impagos. Y, desde entonces, Sánchez ha explicado que no puede pagar a la plantilla al no elevarse a pública la compra. Asegura que ese paso se dará hoy. Entonces, si no falta a su palabra, pagará mañana. De lo contrario, levantará aún más inquietudes

Goleada con las fuerzas justas
El Logroñés se llevó los tres puntos en Las Gaunas, ante un Cenicero que se puso por delante y cuajó un buen partido
09.12.08 - J. L. GARCÍA ÍÑIGUEZ| LOGROÑO

El encierro y los problemas económicos no pasaron factura el sábado al Logroñés. Pero sí ayer. Mientras que dos días antes el equipo se desgastó y cuajó un gran partido del que salió derrotado, ayer goleó con lo justo. Y con más de un susto. No fue un partido fácil, pero el equipo supo sobreponerse y aprovechar su mayor pegada para doblegar a un Cenicero muy serio.

Estaba claro que las dificultades padecidas tenían que salir a relucir en algún partido. Más aún tras el mazazo moral sufrido en Varea. Por lo que es lógico que ayer a los blanquirrojos les pesaran las piernas y la cabeza. Se apreció falta de frescura, de ideas. Pero este equipo se asienta también sobre jugadores determinantes. Y, ante rivales teóricamente inferiores, bien pueden valerle esas individualidades.
Lo cierto es que el Logroñés ganó. Goleó. Y nada se le puede reprochar. Sobre todo, porque la intensidad fue la de todos los días. Otra cosa es que el cuerpo respondiera. Desde el inicio se vio a los locales deslabazados, confusos a veces. Pero la afición tuvo calma. En cualquier otra circunstancia, se hubieran oído pitos. No fue así ayer. Respeto y paciencia. Lo mismo que la plantilla tiene mientras no le pagan.
Baste como ejemplo la reacción de la grada al gol del Cenicero, un remate de cabeza de Oliván a centro de Joel. El público, lejos de enfadarse, se vino arriba. Y puede que funcionara, porque en dos minutos el equipo había empatado. Cameros fue derribado dentro del área y Escalada transformó el penalti. Minuto 35 y la contienda igualada. Cuatro después, Leiras estrelló la pelota en el poste, en un remate de cabeza de un córner.
Un digno rival
El Cenicero, para entonces, se había presentado en Las Gaunas como un muy digno rival. Y había generado ciertas incertidumbres en el Logroñés. Pero quedaba toda una segunda parte. Una eternidad cuando tienes que aguantar un resultado en ese campo. Ocho minutos después de la reanudación, Idarramendi puso un centro medido, exacto, calculado, que buscó Miguel de cabeza para poner por delante a los blanquirrojos.
Poco después tuvo Sergio Alonso el segundo, tras una buena internada de Miguel, pero su remate se encontró en el camino con Espiga. Idarramendi, mientras, siguió poniendo precisos centros desde la derecha. Leiras remató uno de ellos en ese rato, pero se fue ligeramente alto. Todo parecía indicar una goleada, pero, de pronto, un escalofrío recorrió el cuerpo del Logroñés. Fue una jugada que terminó con la pelota estrellándose en el palo. De haber entrado, quizá ahora estuviéramos hablando de otro resultado. Y otras secuelas morales.
Sin embargo, Idarramendi culminó en el 76 una jugada personal con un derechazo. No uno cualquiera, sino uno de esos inapelables. De los que, en los dibujos animados, rompen la red. Los locales ponían así tierra de por medio y, entonces sí, abrían la puerta a la goleada. También favoreció el hecho de que Pascal, algo dubitativo toda la tarde en sus salidas, respondiera con un paradón a un remate de cabeza de Gonzalo. En el descuento, Gerard, al fin, se reconcilió con el gol, en una jugada en la que arrancó en posición dudosa y definió con serenidad.
El Logroñés, muy cansado, salió ileso de un partido que se le pudo complicar. Sobrevivió también a un desesperante arbitraje de Pelegrín y a sus curiosas faltas. Y se fue a descansar. Todo lo posible mientras llega el jueves. Mientras llega el dinero. El día clave. Otra vez.

 

El Logroñés se reivindica
Los de Edu García, que se pusieron 2-0 en cuatro minutos, vencen con solvencia al Calahorra, tras una semana muy complicada
17.11.08 - J. L. GARCÍA ÍÑIGUEZ| LOGROÑO

No hay nada que una más que las desgracias. Cuando en una familia fallece un miembro, hermanos que llevaban años sin hablarse son capaces de reconciliarse. Y el fútbol, a veces una gran metáfora vital, no es una excepción. Sirva como ejemplo la celebración del primer gol del Logroñés ayer al Calahorra. Todo el equipo (técnicos, fisioterapeuta y médico incluidos) se fundieron en una piña. Es paradójicamente bonito.

La contradicción viene porque es una alegría ver a un grupo humano así. Pero de fondo está la desgracia. Los impagos. Los agobios económicos. El equipo, herido, tenía hambre. Y arrancó con dos rápidas dentelladas al rival. El Calahorra estaba en Las Gaunas, pero parecía seguir en el autobús, despistado. Porque apenas había pasado el primer minuto cuando Sergio Alonso dio un pase a Miki, que se aprovechó de la extraviada defensa rojilla y batió por bajo a Moisés.

Tres minutos después, parecida historia. Sergio Alonso, mientras Murugarren le buscaba con la mirada, pasó al área. Miki controló, tuvo tiempo de peinarse y subirse las medias, y volvió a batir a Moisés. El delantero aragonés sigue dando argumentos para creer en él. Porque en su pequeño cuerpo esconde una tonelada de mordiente. Bendito el día en que Escalada se recupere de su lesión y ambos puedan jugar juntos.
Sin embargo, ni las dos furiosas celebraciones del Logroñés despertaron al Calahorra, perdido en su autopista a ningún lugar. Los blanquirrojos siguieron manejando el encuentro. Con calma, a fuego lento. En el minuto 12, Miki decidió devolverle con un pase los servicios prestados a su compañero de equipo y de piso, Sergio Alonso. Pero el extremeño no pudo librar la salida de Moisés, que jugó lesionado y preguntándose dónde estaba su defensa.
A partir de ahí, el Logroñés congeló el partido. Lo siguió dominando con solvencia, casi soberbia, porque no dejó al Calahorra hablar en los primeros 45 minutos. Iker Fernández, mientras, seguía viendo el partido con la misma calma que los recogepelotas de detrás de su portería, que pudieron disfrutar de las pipas con tranquilidad, sin sobresaltos.
Con el partido al borde del sesteo, Christian, ayer central, recogió una pelota en la medular. A lo lejos vio a Sergio Alonso indicarle el camino, que no era otro que la espalda de la defensa calagurritana. El extremo blanquirrojo controló y perforó la portería de Moisés. Tres a cero en 38 minutos. Casi nada.
En el descanso, Tito Bengoechea bien pudo haber metido a sus jugadores una ducha fría. Porque se desperezaron nada más salir. Ignacio centró desde la izquierda y Fúriga hizo lo que mejor sabe: marcar. La defensa blanquirroja bien pudo haber hecho algo más. El tanto espabiló a los visitantes. Eso y que Javi Sánchez retrasó su posición y cogió el timón del partido.
Mal rato
Y durante un rato, el Logroñés pasó a vivir sobre el alambre. Pero Tito Bengoechea retiró del campo a Javi Sánchez. Y cuesta encontrar una explicación al cambio. Sobre todo, porque a partir de ese momento, el dominio pasó a los locales, que ofrecieron su mejor cara.
Miguel comenzó a controlar el juego. ¿Cómo lo hizo? Como se le lleva pidiendo durante toda la temporada: a un toque, dos como mucho. El chaval se lo empezó a creer poco a poco. Quizá eso era lo que le hacía falta. Lanzarse, jugar fácil. Se animó también Burbu, hasta entonces escondido, y se llegaron a escuchar tímidos 'olés' en la grada. El aspecto negativo fue Idarramendi. Ha demostrado tantas cosas, que cuando baja un poco el pistón se le extraña. Por mucho que intentó el uno contra uno, se estrelló siempre contra su par. Aun así, dejó para el final un buen centro que Sergio Alonso remató un pelín alto.
El Logroñés se llevó los tres puntos, pero algunas cosas más. Una, la credibilidad. Ganar así al Calahorra es síntoma de que el equipo está haciendo las cosas bien. Pero, por encima de todo, destaca la unión. El ejemplo de la reacción ante las dificultades. Todos desde el terreno de juego lanzaron un mensaje. Se reivindicaron. Su trabajo está hecho y muy bien. Ahora, que se lo paguen.

Edu García: «Ha sido nuestro partido más completo»
El técnico del Logroñés se mostró satisfecho con su equipo después de «unas semanas muy difíciles»
17.11.08 - J. G. I.| LOGROÑO

Edu García estaba ayer contento. Su trabajo ha salido bien. Y el de sus jugadores. Lo que a la plantilla y el cuerpo técnico le concierne, ha sido realizado con éxito. Tres puntos con cierta solvencia y frente al Calahorra. «Hemos buscado el triunfo desde el principio», dijo el técnico del Logroñés. Y buena prueba son los dos rápidos goles que pusieron por delante al equipo blanquirrojo en dos minutos.

En el descanso, con el 3-0 a favor, Edu García sólo tenía una preocupación: no encajar pronto. «Es importante no encajar hasta más tarde del primer cuarto de hora y, sin embargo, su gol llegó en el primer minuto», dijo. Sin embargo, al equipo le venía bien medir su capacidad de reacción: «Quería ver cómo respondían al gol en contra. Y el equipo lo ha hecho muy bien».
Méritos propios
Además, Edu cree que el resultado no fue cuestión de deméritos del rival: «No les hemos dejado jugar, les hemos sorprendido con el ritmo de juego. Creo que la victoria es mérito nuestro». Más si cabe, tras unos días muy convulsos en la entidad, donde la atención se desvió hacia los pagos. Un tema, por cierto, que mentalizó más si cabía al equipo.
Y el equipo lo forman no sólo los jugadores y técnicos: «Hay que valorar con sinceridad el trabajo de todos los empleados que trabajan a nuestro alrededor. Ha sido fundamental. Por eso, la celebración del primer gol (en la que banquillo y jugadores se unieron) ha salido espontánea. Este equipo es muy joven y ha madurado mucho en estas últimas semanas muy difíciles».
Tito Bengoechea, el entrenador del Calahorra, no podía estar satisfecho. Su equipo cometió errores defensivos que le condenaron. «Además, eran cosas que habíamos trabajado», dijo el técnico rojillo. «En la primera parte, perdíamos el balón con rapidez y ellos jugaban fácil. Es el 'abc' del fútbol», afirmó.
Eso sí, «en la segunda parte se vio al Calahorra que tiene que ser». Pero el equipo riojabajeño no inquietó en exceso la meta de Iker Fernández: «Nos hemos metido en el partido con el gol, pero hay que acabar de definir las jugadas y no lo hemos hecho».

 

Cuando se impone la igualdad
Anguiano y Logroñés empatan a cero con justicia en Isla, en un partido que no tuvo un dominador claro en ningún momento
10.11.08 - J. L. GARCÍA ÍÑIGUEZ| ANGUIANO

Es positivo ver al Logroñés correr, meter la pierna, mosquearse con el rival. Quiere decir que el equipo sabe competir. Que es consciente de que su teórica superioridad técnica no siempre le va a servir como única arma. Ayer el equipo tenía un duro test. En un campo que atemoriza en toda La Rioja y más allá. Los de Edu García la superaron. Quizá no con nota, porque no ganaron, pero sí supieron salir ilesos. Y dejando al rival con la misma sensación.

No era fácil el partido para el Logroñés. No sólo por el rival y el escenario. Sino por lo que se ha cocido durante la semana. No debe de ser fácil mantenerse concentrado cuando la información que genera el equipo nada tiene que ver con el fútbol. Cuando, en lugar de hablar de lesionados, se comentan las placas solares de Las Gaunas. Así, es complicado. Más aún cuando la sombra de los impagos reaparece.
Luego, fuera de los despachos y de vuelta al vestuario, el panorama tampoco invitaba al optimismo. El Logroñés acudió a Isla sin Escalada ni Sergio Alonso. Sin la pistola ni el machete. Así que el once era casi irreconocible. César en el centro de la zaga, Leiras por la medular y Gerard arriba.
Enfrente, un Anguiano siempre luchador, eternamente guerrero y con calidad y pólvora. La diferencia estaba en la intención. Que es lo que cuenta. Herrero planteó un partido con mayor dosis de atrevimiento. Sin pasarse, eso sí. Edu García, por el contrario, partió con el objetivo de que su portería quedase a cero. O al menos eso pareció.
La mejor ocasión
Y los primeros 45 minutos transcurrieron igualados. Mucho. Sin un dominador claro ni ocasiones evidentes. Hasta que, a tres minutos del descanso, el Anguiano perdonó. Antúnez cometió un error en defensa que permitió a Joseba quedarse solo ante Iker Fernández. El guardameta aguantó y rechazó la pelota.
Ésa fue, realmente, la ocasión más clara de un partido que se animó en la segunda mitad. Primero apretó el Anguiano. Una falta de David que se fue a córner y un remate al que no llegó por poco Adán fueron sus argumentos. Contestó rápido el Logroñés. Se internó Gerard por la derecha y cedió al corazón del área. Allí estaba Burbu que, forzado, envió flojo a las manos de Josean.
Mientras una interesante batalla se libraba en la medular entre Miguel y Leiras, por un lado, y Chiri y Blas, por otro, Edu García movió el banquillo. Dio entrada a Miki, que en un minuto hizo más que Gerard en 55. Al poco de entrar, el delantero aragonés recibió de Burbu, se dio media vuelta y disparó. Rechazó Josean, pero Miki demostró que es de los que mejor pinta presentan de su equipo.
El encuentro, igualadísimo, no terminaba por definirse a favor de ningún equipo. Y, en tal panorama, podía resolverse a favor de cualquiera. Paradojas y peligros de este deporte. Así, durante un rato, el Anguiano confió parte de su fortuna a David García. A sus golpes francos y a una internada en la que, tras dejar en el suelo a Miguel Sánchez, concluyó con disparo seco que rechazó Iker.
Precisamente los balones parados, que en el caso del Anguiano se perdieron siempre en córner, eran ya un elemento a tener en cuenta. Porque en ese campo, el solo saque del portero puede generar una ocasión. Y fue en un córner cuando ambos equipos se quedaron con diez. La jugada la vio a la perfección el colegiado, que no dudó. Un forcejeo entre Antúnez y Blas acabó con éste en el suelo. Por lo visto, el reparto de caricias había sido mutuo.
La doble expulsión sucedió a un minuto para el final. Cuando el partido estaba ya decidido a no desbloquearse. Ambos equipos pueden estar satisfechos. Ninguno ganó. Lo hizo la igualdad.

Edu García: «Ésta ha sido una semana complicada»
El técnico blanquirrojo dio por bueno el empate y el trabajo de sus hombres frente a un Anguiano muy fuerte
10.11.08 - J. G. I.| ANGUIANO

El técnico del Logroñés, Edu García, estuvo hiperactivo durante el encuentro. No paró ni un instante de dar órdenes a sus jugadores. Sabía de la importancia del encuentro, en un campo difícil y ante un rival que obliga a trabajar mucho. En el banquillo de al lado estaba Juan Carlos Herrero, su ex entrenador, precisamente, en el Logroñés. Ambos dieron por justo el empate a cero.

«El encuentro ha sido muy disputado e igualado, con ocasiones tanto para un lado como para el otro», señaló Edu García. Lo cierto es que el terreno de juego de Anguiano no invita a florituras. Allí a lo que se va a es a sufrir, a sudar la camiseta. Algo que hicieron ambos equipos. Y el entrenador blanquirrojo aseguró al término del encuentro que el campo fue un factor clave: «Es muy difícil jugar aquí, pero perjudica a los dos equipos por igual. Los rivales se te echan encima muy rápido, por sus dimensiones».
Ocasiones
La igualdad reinó entre dos equipos llamados a estar arriba. Y eso que, como el propio Edu afirmó, su equipo pudo desequilibrar la balanza a su favor. Ocasiones tuvo para hacerlo. «En la segunda parte las fuerzas se diluyen y hemos arrancado muy bien. Hemos tenido algunas ocasiones, como las combinaciones muy rápidas entre Miki y Burbu», dijo el técnico del Logroñés.
Además, su equipo ayer supo centrarse en el juego, olvidándose de todo lo que ha rodeado al club durante los últimos días: «Ha sido una semana complicada, en la que se ha hablado de todo menos de fútbol. También hemos llegado con varias bajas, pero los que han jugado, como Leiras y Gerard, lo han hecho muy bien».
Juan Carlos Herrero estaba satisfecho tras el partido. Aunque, lógicamente, barrió para casa: «Ha sido un encuentro igualado. Pero nosotros hemos gozado de varias ocasiones clarísimas y ellos de una». Herrero, desde que ha asumido el banquillo del Anguiano, ha sumado 13 puntos de 18 posibles. Eso indica que su equipo, como se supone en el Logroñés, es uno de los favoritos de la liga. «Somos dos equipos de los fuertes y se ha visto. Pero lo que hoy hemos hecho los dos debemos mantenerlo ante equipos teóricamente de inferior nivel», comentó Herrero.

 

Un aplauso contenido
El Logroñés resuelve ante el San Marcial con un comienzo espectacular, pero deja dudas con la ausencia de Escalada
03.11.08 - JOSÉ L. MARTÍNEZ| LOGROÑO

El aplauso duró media hora. Justo el tiempo que estuvo Escalada sobre el terreno de juego. Después el Logroñés fue un equipo vulnerable hasta el tramo final del partido, ya que a raíz del tanto de Burbu las palmas volvieron a sonar en Las Gaunas. El problema radica en saber si esas dudas generadas por la ausencia del 'nueve' han sido pasajeras y son subsanables o, por el contrario, Edu García deberá incidir a lo largo de esta semana en un nuevo concepto mental, más que deportivo.

Porque el Logroñés, después de una primera media hora en la que ejerció de grande, se transformó y se convirtió en un conjunto más de los que abundan en Tercera: Pascal no mostraba la seguridad de otras citas; la defensa generaba dudas tanto en los despejes como en la colocación; el centro del campo era inexistente -una vez más Miguel tiene poca presencia-; y la delantera, muy frágil con un Sergio Alonso desubicado en esa demarcación y muy lejos de su verdadera área de peligro.
Es como si los hombres de Edu García echaran de menos más que a Escalada, la función que el ariete desempeña. El de Rincón de Soto pelea todo. Por arriba es una referencia fundamental porque si no toca todos los balones, por lo menos provoca que los defensas no pueden despejar con contundencia. A la hora de presionar es básico para los blanquirrojos porque él es el primero. Su entrega es máxima hasta el extremo de fabricarse un gol de una pelota que tenía controlada con comodidad Edu Rincón.
Si a ello se le suma que el actual Logroñés cuenta con tres argumentos ofensivos individuales que no suelen fallar -Escalada como referente en la punta de ataque más el desborde y la llegada de Sergio Alonso, así como la velocidad y las asistencias de Idarramendi-, la ausencia del delantero riojano puede generar dependencia y la labor de Edu García es evitar que eso ocurra.
Inicio primoroso
De hecho, el cambio fue tan drástico que el comienzo espectacular del Logroñés hay que dejarlo casi en un segundo plano. Pese a ello es cierto que el arranque de los locales fue magnífico. A los tres minutos, con la colaboración de David, al que se le escapó el balón, Sergio Alonso, de libre directo, ponía a los suyos por delante. Lejos de acomodarse, el equipo blanquirrojo insistió en apabullar al San Marcial, que no encontró el sitio hasta pasada la media hora, por las bandas.
Idarramendi, haciendo gala de su rapidez y de su habilidad -en ocasiones controla los balones para la galería-, conectaba con Sergio Alonso para ampliar la renta a los diez minutos. Y cinco después, Escalada le robaba la cartera a Edu Rincón y superaba por alto a David.
Pero con la lesión del rinconero, el San Marcial encontró el camino de acercarse a Pascal. Kike, tras una buena combinación y después de recortar a Merchán, recortaba distancias. Los locales parecían groguis porque en dos acciones consecutivas el San Marcial pudo meterse en el partido y meter en un lío a los blanquirrojos. Pero primero Miguelito se topó con el poste y después Víctor se encontró con Antúnez, que salvaba en la raya de gol (los de Lardero protestaron la jugada al considerar que la pelota había traspasado en su totalidad la línea de gol). El descanso servía de bálsamo para un Logroñés atolondrado que había dado alas a los visitantes.
Por suerte, en el segundo tiempo el Logroñés no repitió errores y, aunque sin un dominio aplastante, fue progresando en sus acciones para disipar los titubeos. Aun así se encontró más cómodo con balones largos en busca de Sergio Alonso, Gallego e Idarramendi que asumiendo el esférico, domándolo para ofrecer una mayor consistencia. Eso ocurrió cuando Burbu se inventó el cuarto gol. Diez minutos en los que Idarramendi, en dos ocasiones, Gallego y Cameros pudieron ampliar la goleada.

«El partido se nos ha puesto de cara porque lo hemos buscado»
03.11.08 - J. L. M.| LOGROÑO
«Contento, pero disgustado». Fueron las primeras palabras de Edu García. Pero quizá tenía que haber dicho satisfecho, pero preocupado. Lo primero por el juego, «en líneas generales», desplegado en la tarde de ayer, mientras que el disgusto viene por la lesión de Escalada, posible rotura en el cuádriceps, que deja al Logroñés sin delanteros naturales para el próximo encuentro ante el Anguiano, ya que Miki sigue en fase de recuperación y Mendoza está lesionado.
En cuanto al duelo de ayer, el preparador blanquirrojo comentaba que «se nos ha puesto de cara», pero «porque lo hemos buscado, igual que el domingo pasado ante el Agoncillo». De hecho, el técnico aclaraba que «les hemos apretado muy arriba». Sin embargo, ese comienzo espectacular se fracturó con el cambio obligado de Escalada: «Nos ha hecho mucho daño porque nos ha roto la inercia. Sergio (Escalada) les estaba presionando muy agresivo y les estaba creando problemas. De hecho, el tercer gol ha venido por un robo suyo».
Incluso el San Marcial se estiró y creó ocasiones clarísimas: «En lo que va de temporada no nos habían hecho ocasiones tan claras. Han sido diez minutos en los que estábamos despistados». Esas dudas se trasladaron al comienzo del segundo tiempo: «Nos falta una pizca porque aunque no hemos tenido problemas, salvo un mal despeje nuestro, nos ha faltado algo de tranquilidad, quizá generada por los últimos minutos del primer período». Pero en cuanto el Logroñés marcó el cuarto, «el equipo se ha encontrado más suelo, ha tocado el balón y ha disfrutado».
Por su parte, José Ángel Muro, entrenador del San Marcial, señalaba que «no podemos regalar tres goles en un cuarto de hora y mucho menos ante un equipo superior». Añadía que «a partir del cuarto de hora del segundo tiempo hemos sufrido porque hemos dado un bajón físico»

 

Para empezar, un empate

Tedeón y Agoncillo firman tablas en un encuentro que se decidió a balón parado y estrenó el nuevo San Miguel 03.11.08 - J. L. GARCÍA ÍÑIGUEZ| NAVARRETE

Arturo y Mendoza son ya dos nombres para la particular historia de Navarrete. Suyos fueron los goles del empate ayer entre Tedeón y Agoncillo. Un encuentro que, además, sirvió para inaugurar el renovado campo de San Miguel. Que ha quedado muy coqueto, por cierto.
Al estreno decidió apuntarse la lluvia, que no se perdió ni un minuto del encuentro. Por desgracia para ella, en Navarrete decidieron que la nueva superficie sea de césped artificial. Un hecho que, por cierto, parecieron no controlar los locales durante la primera mitad del choque. Porque el estado del terreno de juego, muy rápido, permitía combinar con velocidad. Algo que no hizo el equipo local y sí, en mayor medida, el conjunto de Agoncillo. Pero sus ocasiones se limitaron a disparos lejanos y una falta que Negro estrelló en el larguero.
Entretenido
Pese a todo, no estaba siendo un partido aburrido. Tenía vida, aunque le faltaba una pizca de espectáculo. Llegó en la segunda mitad. En el minuto 59, una falta en la frontal fue la segunda amarilla para el verdinegro Pillo. Ese mismo lanzamiento lo clavó magistral Arturo para hacer el 0-1. Primer gol para la historia del renovado campo de San Miguel.
El Tedeón quería agradar a su parroquia. Que no se diga en el pueblo que su equipo no lo da todo. Y dos minutos después Mendoza desde dentro del área envió a la red, casi por casualidad, una falta colgada desde el medio campo. A partir de ahí, el Agoncillo dominó con claridad, pero no llegaba su gol. No llegó el del Tedeón de milagro en el descuento, porque Rubén estrelló el cuero en el larguero